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Enfermedades más comunes de la urología

Un urólogo atiende una gran cantidad de enfermedades, tanto las que se presentan en el aparato urinario y genital del hombre, el aparato urinario de la mujer y el aparato urinario de los niños.

Las enfermedades que tratan los urólogos van desde diferentes tipos de tumores o cánceres que pueden presentarse en el aparato urinario, y genital de los hombres, que requieren tratamiento médico, y en ocasiones quirúrgico, hasta enfermedades más comunes como las infecciones de las vías urinarias.

Así como existen enfermedades urológicas poco comunes, también existen enfermedades urológicas que son muy comunes y se presentan en gran manera en diferentes tipos de población, tal es el ejemplo de las que vamos a mencionar.

Enfermedades comunes que trata la urología

Infecciones en las vías urinarias

Las infecciones en las vías urinarias son un padecimiento que afecta tanto a hombres como a mujeres, presentándose con mayor frecuencia en las mujeres por diversos motivos, siendo el más significativo la disposición anatómica del aparato urinario en las mujeres y las diferencias anatómicas que existen en el tamaño de la uretra femenina en comparación de la uretra masculina.

Las infecciones en las vías urinarias pueden dividirse acorde a si existen o no manifestaciones clínicas (bacteriuria asintomática, infección de vías urinarias sintomática) y al lugar anatómico en donde se presenten (infecciones de vías urinarias altas o infecciones de vías urinarias bajas).

Los casos de infecciones en las vías urinarias son mucho mayores en las mujeres que en los hombres, sobre todo en aquellas que se encuentran en la adolescencia y en la edad fértil (las mujeres adultas tienen hasta 30 veces más probabilidades que los hombres de desarrollar una infección en las vías urinarias).

El grupo más grande de pacientes que padece infecciones en las vías urinarias, es el de las mujeres adultas. La incidencia de infecciones en las vías urinarias tiende incrementarse conforme va aumentando la edad.

Las tasas de infecciones en las vías urinarias son altas en las mujeres posmenopáusicas, debido al prolapso vesical o uterino que ocasiona que no haya un vaciamiento completo de la vejiga. Otros factores son la pérdida de estrógeno con los cambios concomitantes de la microbiota vaginal (notablemente pérdida de lactobacilos), lo que permite la colonización periuretral de bacterias aerobias gramnegativas, como E. coli; y una mayor probabilidad médica concomitante, como la diabetes mellitus.

Los casos de infecciones en las vías urinarias en los hombres es similar únicamente en aquellos pacientes mayores de 60 años, en hombres de 65 años o mayores, se ha encontrado que el 10 % tiene bacteriuria, en comparación con el 20 % de las mujeres de este grupo de edad.

En los recién nacidos, los varones tienen una probabilidad ligeramente mayor que las niñas de presentar infecciones en las vías urinarias, esto se debe al síndrome de sepsis gramnegativa. La incidencia en niños en edad preescolar es aproximadamente del 2 %, mientras que en las niñas es más común, llegando a ser hasta del 10 %. Las infecciones en las vías urinarias ocurre en el 5 % de las niñas en edad escolar, sin embargo, es raro que ocurra en los varones de edad escolar.

Atendiendo al sitio del tracto urinario en donde se presente la infección, se clasifica en infecciones de las vías urinarias bajas (riñones y uréteres) e infección de las vías urinarias bajas (vejiga, uretra).

Se observan con mayor frecuencia las infecciones en las vías urinarias bajas, siendo la cistitis (infección de la vejiga) la más común entre estas, con presentación más frecuente en las mujeres. Los síntomas que pueden llegar a presentar son polaquiuria, urgencia urinaria, disuria y dolor suprapúbico. Es probable que en el caso de las mujeres existe hematuria macroscópica (orina con sangre visible) y a menudo las manifestaciones aparecen después de haber tenido relaciones sexuales. Normalmente cuando se realiza la exploración física existe dolor suprapúbico a la palpación, sin embargo existen casos en los que no se haya presencia de dolor a la palpación.

Un médico urólogo está totalmente capacitado para identificar, clasificar y tratar de manera adecuada el tipo de infección de vías urinarias que los pacientes puedan llegar a presentar.

Incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria es el escape accidental de orina. Puede suceder al toser, reír, estornudar o trotar. En ocasiones se puede tener una necesidad repentina e intensa de ir al baño difícil de posponer. Los problemas de control de la vejiga son muy comunes, especialmente entre las mujeres. Por lo general, no causan grandes problemas de salud, pero pueden afectar seriamente la calidad de vida de los pacientes.

La incontinencia urinaria puede ser un problema a corto plazo causado por una infección del tracto urinario, un medicamento o estreñimiento. Este síntoma mejora cuando se le da tratamiento al problema que lo está causando.

Principalmente hay dos tipos de incontinencia urinaria. La incontinencia urinaria de esfuerzo y la incontinencia urinaria de urgencia, existen otros dos tipos menos frecuentes como la incontinencia urinaria funcional y la incontinencia urinaria mixta. Siendo las mujeres más susceptibles a padecer incontinencia urinaria por diferentes motivos tanto anatómicos como fisiológicos, en las mujeres de edad avanzada pueden presentarse ambos tipos de incontinencia urinaria.

Aunque la incontinencia urinaria suele ocurrir con mayor frecuencia en las mujeres que se encuentran cursando la menopausia, cualquier persona puede ser afectada. Resulta difícil determinar la cantidad exacta de los pacientes que sufren de incontinencia urinaria.

Se estima que la incontinencia urinaria femenina afecta del 20 - 30 % de las mujeres jòvenes, 30 - 40 % de las mujeres de mediana edad y 30 - 50 % a las mujeres de la tercera edad.

Hiperplasia prostática benigna

Son muchas las causas de la hipertrofia prostática o hiperplasia prostática benigna, y en la actualidad es una enfermedad que afecta a un tercio (33 %) de los hombres mayores de 50 años y hasta a un 90 % a los pacientes mayores de 85 años, deteriorando de manera importante la calidad de vida de los pacientes.

Cuando un paciente cursa con hipertrofia prostática, la próstata se encuentra aumentada de tamaño, por lo tanto provoca una obstrucción de las vías urinarias, impidiendo en la mayoría de los casos que la orina puede ser expulsada de la vejiga, lo que puede llegar a ocasionar diferentes tipos de problemas, tales como infecciones recurrentes del tracto urinario, hematuria macroscópica (orina con sangre), cálculos o piedras en la vejiga e incluso puede llegar a ocasionar insuficiencia renal.

El tamaño de la próstata puede aumentar conforme pasa el tiempo en pacientes que sufren de hipertrofia prostática, en especial en aquellos pacientes de edad avanzada, lo que puede llevar a un incremento de los síntomas y de las complicaciones asociadas.

Los médicos urólogos son los que se especializan en el tratamiento de este tipo de enfermedad que aqueja a una gran parte de la población masculina.

Cálculos renales

Los médicos urólogos con frecuencia se topan con casos en donde los pacientes presentan cálculos (piedras) en los riñones o en alguna otra región anatómica del tracto urinario.

El dolor que ocasionan las piedras en los riñones se conoce como cólico reno-ureteral y se define como el dolor tipo cólico agudo de uno o ambos lados que se localiza en el flanco y se irradia a la ingle o a los genitales, el cual es originado por la obstrucción del uréter. El dolor es causado por el espasmo del uréter alrededor del cálculo, causando de esta manera obstrucción y distensión del uréter, sistema pielocalicial y cápsula renal.

Los síntomas que los pacientes refieren de manera más frecuente son dolor intenso de inicio súbito de uno o ambos lados, localizado en la fosa lumbar y el ángulo costovertebral y se irradia siguiendo el trayecto ureteral antero-descendente hasta vejiga, escroto, labios menores, o cara interna del muslo. Normalmente los pacientes se sujetan la fosa renal y buscan ponerse en una posición que mitigue o disminuya el dolor.

También pueden presentar náusea, vómito, agitación, inquietud, sudoración intensa, hematuria (presencia de sangre en la orina).

El tratamiento empleado de primera instancia es médico, con analgésicos para calmar el dolor, posteriormente el médico urólogo decidirá si el paciente amerita operación o si puede ser manejado únicamente con medicamentos.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil es la incapacidad del hombre para tener o mantener una erección durante el tiempo necesario para poder tener relaciones sexuales de manera satisfactoria, la disfunción eréctil también es conocida como impotencia.

La disfunción eréctil ocasional no es tan rara como muchos piensan, muchos hombres la pueden experimentar cuando atraviesan momentos de estrés o preocupación, sin embargo, si la disfunción eréctil se presenta de manera continua, puede ser un síntoma resultado de alguna enfermedad que se esté produciendo en el cuerpo.

La disfunción eréctil afecta al 50 % de los hombres mayores de 40 años, perjudicando de manera importante la calidad de vida, es un problema común en pacientes de estas edades y puede tener muchas causas.

Si tu o alguno de tus familiares o conocidos presenta alguna enfermedad relacionada con la urología, no dudes en contactarnos, en Urología Mérida contamos con médico urólogo ampliamente capacitado para resolver las diferentes enfermedades urológicas.

Enfermedades comúnes que trata la urología
5/30/2018