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¿Qué es la hipertrofia prostática?

La hipertrofia prostática benigna (HPB), también conocida como hiperplasia prostática benigna, es una condición natural que aparece cuando el hombre envejece y la próstata aumenta de tamaño.

Cuando se detectan los síntomas más comunes, por desconocimiento, algunos hombres se asustan y creen que se trata de un cáncer o que están relacionados de alguna forma, pero no es así. Es un proceso normal. Al alcanzar los 60 años, existe una probabilidad del 50 % de padecer algún grado de HPB y aumenta a un 80 % a la edad de 90 años.

La ubicación de la glándula prostática también es un factor importante, ya que al formar parte del aparato reproductor masculino se ubica por debajo de la vejiga y está envuelta por la uretra, que es el conductor por el que la orina sale del cuerpo.

Por consecuencia, si al crecer llega a comprimir la uretra, ocasiona problemas urinarios que, con la pronta detección, se pueden controlar y evitar así la no deseada operación.

¿Cuáles son los síntomas de la HPB? 

Científicamente, no se conoce la causa real, pero sí sabemos que tiene relación con el envejecimiento y los cambios hormonales que provocan:

1. Un flujo urinario débil o interrumpido.

2. Dificultad para orinar, aun cuando exista la necesidad de hacerlo.

3. Ganas constantes de orinar muy a menudo, especialmente por las noches.

4. Retención o incapacidad de vaciar por completo la vejiga.

5. Presencia de goteos o fugas, aun después de haber ido al baño.

6. Urgencia repentina para orinar.

¿Cuántos tratamientos existen para la HPB?

Antes de pensar en una operación o elegir medicamentos para aliviar los síntomas, son necesarios una serie de exámenes para identificar el nivel o grado de severidad de los síntomas mencionados. Por lo general, son necesarios:

1. Análisis de orina, que ayuda a detectar infecciones.

2. Examen rectal en que se identifica el tamaño que tiene la glándula prostática.

3. Prueba de antígeno prostático específico (PSA), que al analizar los niveles en la sangre, ayuda a identificar o descartar la existencia del cáncer de próstata.

4. La urianálisis es otro análisis que ayuda a descartar infección del tracto urinario.

5. La cistoscopia consiste en insertar un dispositivo flexible y delgado para examinar la uretra o la vejiga.

Aunque algunos análisis llegan a ser algo incómodos, existe la ventaja de que la detección temprana de síntomas ayuda a elegir el tratamiento que no cause dolor y deja como última opción la cirugía.

1. Tratamiento no invasivo: existen varias opciones que por medio de luz láser o energía de microondas buscan reducir el tejido de la próstata.

2. Tratamiento farmacéutico: además de un cambio de estilo de vida, existen dos clases de medicamentos para aliviar aliviar los síntomas, los inhibidores y los alpha blockers.

3. Tratamiento quirúrgico: es la última opción cuando el dolor es mayor y no bastó con los medicamentos. Lo que se busca es la eliminación de (o parte) de la próstata.

Para los hombres que llegan a la edad de 50 años, no está de más realizarse chequeos anuales que ayuden en el diagnóstico de la hipertrofia prostática y así encontrar la solución menos incómoda.

5/30/2018