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Urologia Merida
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¿Qué es la urología pediátrica?

La urología es la rama de la medicina que se encarga de estudiar todo lo relacionado con el aparato urinario y genital (específicamente del hombre), desde anatomía, fisiología, fisiopatología, patogenia de las enfermedades que lo afectan y el tratamiento (médico o quirúrgico) que puede llevarse a cabo.

Ahora bien, la rama de la urología que se encarga de atender los padecimientos que se presentan en los infantes, es la urología pediátrica, por lo tanto, tenemos que la urología pediátrica es la parte de la urología que abarca el reconocimiento de las enfermedades, la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades congénitas (de nacimiento) y adquiridas, malformaciones y problemas del funcionamiento, así como la promoción de la salud del aparato genital y urinario en los niños y adolescentes.

La urología pediátrica abarca todo el conocimiento relacionado a la cirugía pediátrica y a la urología, aunque siempre adaptados a la edad del paciente (niños o adolescentes). Los servicios que la urología pediátrica ofrece giran básicamente alrededor de las enfermedades congénitas y adquiridas, malformaciones y problemas del funcionamiento del sistema genital y urinario.

¿Qué tipo de adiestramiento tienen los urólogos pediátricos?

Los urólogos pediátricos son médicos que han realizado:

  • Por lo menos 7 años para completa su formación en medicina general.
  • Por lo menos 2 años de cirugía general.
  • 3 años de cirugía pediátrica.
  • 3 años de urología.

Por lo menos, es necesario estudiar alrededor de 15 años para completar la formación de un médico urólogo pediatra.

Los urólogos pediatras están entrenados para enfocar su atención en las necesidades especiales de los niños y sus padres, incluso aquellas que podrían ser delicadas o vergonzosas relacionadas con los genitales y problemas de evacuación. Los urólogos pediatras saben cómo examinar y tratar a los niños de forma que éstos puedan sentirse cómodos y en confianza, para que así pueda haber una ambiente de cooperación.

Los urólogos pediatras generalmente cuentan con equipo especialmente diseñado para los niños, incluso los consultorios se encuentran acondicionados para crear un ambiente cómodo y de confianza para los niños y sus padres, con la finalidad de poder ofrecer un mejor servicio.

Los niños no son adultos pequeños, no deben de tratarse como tales, debido a que no siempre pueden decir o expresar lo que les molesta, ni responder preguntas médicas. No siempre están con la capacidad de tener paciencia ni con la disposición de colaborar durante un examen médico, por lo que es importante que un médico urólogo pediatra sea quien los atienda.

¿Qué tipo de tratamiento otorgan los urólogos pediátricos?

Los urólogos pediatras son cirujanos que están totalmente capacitados para diagnosticar, tratar y manejar problemas urinarios y genitales en niños. Los urólogos pediatras otorgan los siguientes servicios:

  • Evaluación y manejo de problemas para orinar, reflujo de la vejiga y los uréteres e infecciones del aparato urinario que ameriten alguna intervención quirúrgica
  • Reconstrucción quirúrgica del aparato urinario (riñones, uretra, vejiga), incluyendo la corrección de las anormalidades anatómicas genitales, hipospadias y trastornos del desarrollo sexual.
  • Cirugía para afecciones de la ingle en la niñez y adolescencia (testículos que no han descendido, hidrocele / hernia, varicocele).
  • Estudios y tratamiento quirúrgico de enfermedades, como la aparición de cálculos (piedras) en los riñones.
  • Tratamiento quirúrgico de tumores y enfermedades malignas del riñón, vejiga y testículos.
  • Estudios y tratamientos de problemas urológicos de las vías urinarias identificados antes del nacimiento.
  • Estudios y tratamiento de problemas de las vías urinarias asociadas con afecciones neurológicas, tales como la espina bífida.

¿Con qué otras especialidades médicas se relaciona la urología pediátrica?

La urología pediátrica se encuentra en estrecha relación con muchas especialidades médicas, tales como la pediatría y la neonatología, para el tratamiento prenatal, de recién nacidos y lactantes; con la nefrología pediátrica, debido a la severa repercusión renal de las determinadas anomalías del tracto urinario; con la cirugía pediátrica, con la que colabora en la cirugía reconstructiva de las malformaciones congénitas y con la urología, para la transición de los pacientes urológicos a la vida adulta.

¿Cuáles son los problemas urológicos más frecuentes en los pacientes pediátricos?

Así como existen enfermedades urológicas frecuentes en la población adulta, también las hay en la población de infantes y adolescentes.

La infección en las vías urinarias es un problema frecuente en la población pediátrica. La organización Mundial de la Salud (OMS) ha estimado que las infecciones en las vías urinarias se diagnostican en 1 % de los niños y 3 a 8 % de las niñas. La mayor parte de las infecciones ocurre durante los primeros años.

La tasa de recurrencia de las infecciones en las vías urinarias en la población pediátrica es de 12 a 30 %, con mayor probabilidad en los pacientes menores de seis meses.

La infección en las vías urinarias es un trastorno del aparato urinario en el que existe un proceso inflamatorio secundario a la presencia de un agente infeccioso (una bacteria en la mayoría de los casos).

La infección en las vías urinarias no complicada en pacientes pediátricos (menores de 18 años) se refiere a la presencia de signos y síntomas (disuria, tenesmo urinario, polaquiuria, entre otros) sugestivos de infección urinaria, con la identificación microbiológica a través de un cultivo de orina, sin que exista evidencia anterior de anormalidades anatómicas o fisiológicas subyacentes del tracto urinario, que es causada por patógenos que en general son sensibles a la mayoría de los antibióticos.

Entre 8 y 40 % de los niños menores de 6 años con infecciones en las vías urinarias tienen reflujo vesicoureteral, otras anormalidades comunes incluyen hidronefrosis, uropatía obstructiva y doble sistema colector.

De un 10 a 65 % de los pacientes menores de dos años presentan cicatrices renales. Estas últimas se asocian con el desarrollo de hipertensión y enfermedad renal terminal. Se ha encontrado que entre el 10 y 25 % de los pacientes que padecen insuficiencia renal crónica, tienen como causa pielonefritis crónica.

Otro de los problemas o padecimientos urológicos frecuentes en los pacientes pediátricos (varones) es la criptorquidia, que es la anormalidad más común del desarrollo masculino sexual. Se define como una anomalía en posición en uno de los dos testículos, encontrándose espontáneamente y permanentemente fuera del escroto. El testículo no descendido tiene cambios histológicos en el epitelio germinal que aumentan dependiendo de su localización (de manera mayor cuando tiene localización intra-abdominal) y de la edad a la que se realice el tratamiento, pudiendo favorecer la infertilidad y el cáncer testicular.

Según las estadísticas mundiales, la criptorquidia se presenta entre el 0.7 al 2 % de los niños menores de 1 año de edad, este porcentaje varía acorde a la edad del paciente, ya que se ha observado que en el paciente recién nacido de término este padecimiento se presenta entre el 3 al 4 %, llegando a diagnosticarse hasta en un 30 % de los pacientes recién nacidos prematuros.

Existen muchas causas de la criptorquidia, las cuales son:

  • Causas anatómicas: La migración anormal del gubernaculum testis es la causa más común de la aparición de la criptorquidia. La hernia inguinal, la persistencia del canal peritoneovaginal, y anomalías del epidídimo también obstaculizan el descenso testicular y pueden provocar criptorquidia.
  • Causas hormonales: El déficit de la hormona antimulleriana produce alteraciones en la primera fase de la migración. Otras anormalidades hormonales que dan lugar a la criptorquidia son el déficit de la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG), hormona luteinizante (LH) y la hormona folículo estimulante (FSH), así como alteraciones en la creación de la testosterona, o en su acción a través de sus receptores.
  • Causas genéticas: Diversas alteraciones de los cromosomas pueden originar la criptorquidia. Anomalías de los genes diferenciadores del testículo en sentido masculino pueden condicionar un mal desarrollo del mismo y secundariamente dificultar el descenso. También se han descrito numerosos síndromes malformativos, algunos con base genética y otras sin ella, en los que la criptorquidia constituye un rasgo clínico adicional.

Si alguno de tus familiares o conocidos presenta alguna enfermedad urológica, no dudes en acudir con un médico urólogo especialista para recibir una atención adecuada y un tratamiento óptimo.

Urología pediátrica
5/30/2018